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Mancomunidad de Municipios Valle del Guadiato


Fuente Obejuna

MUNICIPIOS
Fuente Obejuna

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Las primeras noticias sobre su emplazamiento actual datan de 1315, cuando pasa a gestionar la feligresía rural de Tolote, siendo ya en el siglo XV cuando, una vez culminado el proceso de repoblación y ordenación del territorio comenzado en el siglo XIII.
Fuente Obejuna experimenta un notable crecimiento demográfico convirtiéndose en la encomienda mayor de la Orden de Calatrava, con una población de 985 vecinos -la mayor de toda la sierra de Córdoba en aquel momento-.


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Patrimonio arqueológico

  • Dólmenes: Los Delgados. A escasos 7 kilómetros al oeste de Fuente Obejuna, en la carretera de Argallón, se localiza un poblado calcolítico que escapa de la tónica general dominante para los asentamientos de este periodo en el Valle del Guadiato: se ubica en una zona llana y con un alto potencial agrícola, junto al río Guadiato, a escasa distancia de su nacimiento y de varios sepulcros megalíticos. Del conjunto dolménico relacionado con este poblado destaca el denominado El Dorado, que en la actualidad es el que presenta mejor estado de conservación de los allí localizados. Su estructura consta de corredor y cámara formada por grandes ortostatos. El corredor, que conserva parte de la cubierta adintelada, se compone de lajas de menor tamaño que las de la cámara. Especial interés tiene, en relación con el ritual funerario, el hallazgo en el interior de un vaso globular de cenizas y restos óseos quemados pertenecientes a la mandíbula de un individuo joven, con dentición normal, poco desgastada, que murió entre los trece y quince años de edad. Otro de estos sepulcros es el denominado Los Delgados II que, como el anterior, tampoco presenta mal estado de conservación; se trata de un tholos con corredor y con camarilla de mampostería de lajas también de granito, cerrada por falsa cúpula.
  • Mina romano-republicana de La Loba. Ubicada al noroeste de la antigua Mellaria, reviste un enorme interés para el conocimiento de la minería romana en esta comarca, dado que su excavación nos ilustra lo que debió ser la vida de una comunidad minera desde fines del siglo II a mediados del siglo I a.C. Tras una primera explotación en época calcolítica, en época romana se pasarán a explotar tres filones de plomo argentífero, dos de ellos zanjas a cielo abierto, profundas y relativamente anchas, lo que facilitaría el trabajo, y el tercero subterráneo, excavado en el granito casi en vertical hacia el interior del cerro. Una explotación minera como ésta debió requerir el trabajo de varios cientos de esclavos proporcionados por las guerras hispanas que se dedicarían a la extracción del metal y a su preparación. Estos campamentos mineros eran verdaderos campos de trabajos forzados, en los que se explotaba a los mineros sin compasión y sin que tuviesen derechos de ningún tipo; sólo se buscaba un alto rendimiento, sin interesar a los propietarios que los mineros tuviesen una vida corta.
  • Fuesen maltratados brutalmente. Si morían o enfermaban eran reemplazados por otros enseguida. La paz que se impone de manera progresiva a lo largo del siglo I a.C., así como el agotamiento de los filones y la necesidad paralela de potenciar la agricultura son razones que contribuyen a explicar el final de este estado de cosas.
  • Mellaria: la Fuente Obejuna romana. Los romanos eligieron para sus asentamientos lugares habitados ya a su llegada o que reunían algunas de las condiciones para ellos fundamentales, como fáciles comunicaciones o cierta riqueza agrícola, ganadera o minera. En el caso de Mellaria, la única ciudad romana con categoría de municipium que conocemos en el Valle del Guadiato, resulta imposible por el momento remontar su fundación a un momento anterior a la conquista; el topónimo latino y la ausencia entre sus materiales de items que puedan ser atribuidos a una fase cultural claramente protohistórica parecen aconsejar lo contrario. Nos enfrentamos a uno de los principales retos que debe resolver la investigación arqueológica en esta zona: si fue la actividad industrial relacionada con la minería en esta zona la que acabó aconsejando la creación de un núcleo urbano que favoreciera la administración y ofreciera a sus habitantes unas condiciones dignas de vida y esparcimiento, o fue Mellaria la que, existente ya como ciudad indígena y potenciada inmediatamente por Roma, contribuyó a organizar, dinamizándola, la explotación de los numerosos puntos metalíferos existentes en su entorno. Sí parece cada vez más generalizada la opinión de que Mellaria, como municipium, debió ser fundación flavia, acogiéndose por tanto al Edicto de Vespasiano por el que se concedió el ius latii y, con él, la ciudadanía romana a sus habitantes, concesión que implica como condición previa la adopción de una estructura urbana con modelos romanos. De acuerdo con los materiales de superficie, podría argumentarse que Mellaria fue abandonada o despoblada en torno al s. III d.C.; sin embargo, los estudios numismáticos dibujan un arco cronológico que va ininterrumpidamente desde la etapa altoimperial hasta el siglo V.
  • La Ermita de San Bartolomé. La presencia visigoda sólo ha dejado restos apreciables en la Ermita de San Bartolomé, enclavada en un paraje de singular belleza, en pleno corazón de la Sierra de los Santos, que, a juzgar por su decoración y carácter suntuario debió ejercer quizá un cierto papel comarcal. Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante la construcción monumental más antigua conservada en la comarca, si tenemos en cuenta un documento manuscrito conservado en el Archivo Parroquial de Fuente Obejuna, fechado en el año 1611. No es descartable la hipótesis que relaciona la ermita con una comunidad de monjes templarios y que con anterioridad pudo haber sido el antiguo Monasterio de San Salvador de Pinna Mellaria, citado por San Eulogio de Toledo y en el que fueron enterrados durante el Califato los mártires mozárabes Santa Sabigoto, San Aurelio y San Jorge († 852) y San Pedro († 855), de ahí quizá el origen del topónimo de los Santos de la sierra en la que se encuentra enclavado.

Arquitéctura religiosa

  • Iglesia Ntra. Sra. del Castillo: situada en la parte más alta de la localidad, su factura gótica la data a finales del siglo XV. Su planta aparece dividida en tres naves rematadas cada una de ellas en cabeceras de testero recto, destacando por su anchura la central. Presenta como principal peculiaridad arquitectónica su cubierta con bóvedas góticas, sexpartitas en la nave central y de crucerías simples en las laterales. De entre su riqueza ornamental destaca el retablo mayor, obra renacentista de finales del siglo XVI y la decoración mural que desde 1950 se ha venido descubriendo en sus muros; asimismo dentro de la orfebrería destaca la custodia parroquial que es considerada como uno de los más bellos ejemplares del Renacimiento cordobés.
  • Ermita del Nazareno: datada a comienzos del siglo XIV, presenta planta de tres naves, rematadas con sus correspondientes cabeceras, y separadas entre sí por arcos apuntados de estilo mudéjar.
  • Ermita de la Caridad: de una sola nave, conserva aún hoy su interesante cabecera mudéjar; el resto del edificio fue objeto de una reforma en el siglo XVIII.
  • Ermita de Gracia: situada en las proximidades de la localidad y dedicada a la advocación de su patrona, este edificio, de una sola nave con arcos transversales apuntados elevados sobre pilares, ha sido datado en el siglo XV. Sus muros interiores aparecen literalmente "forrados" de fotografías de soldados, por ser costumbre entre los mozos de la localidad el encomendarse a la Virgen cuando marchan al servicio militar.
  • Ermita de San Sebastián: dedicada al patrón del municipio, presenta la misma planta y cronología que el edificio anterior.
  • Convento de la Presentación de María: la fundación del convento por la Congregación de las Madres Concepcionistas data del año 1532, y el templo, de una sola nave abovedada y con cabecera cubierta con cúpula, fue erigido en el siglo XVII.
  • Convento de los Padres Franciscanos: la Orden de los Franciscanos, instalada en la localidad desde 1520 -con el fin de dar asistencia pastoral a los numerosos núcleos de población existentes en el término municipal a principios de esta centuria-, mantuvo como sede principal de su convento la denominada Huerta del Perrengue hasta el año 1594 en que se traslada a su enclave actual. Pero la época de máximo esplendor de la congregación en Fuente Obejuna fue el siglo XVIII, durante el cual los Padres Franciscanos impartieron estudios de Teología Moral, Filosofía, Artes y Teología; ya en este periodo, como actualmente, el convento contaba con dos claustros, enfermería, celdas y oficinas. Además de la iglesia, de planta de cruz latina con bóvedas de medio cañón y cúpula, destaca el camarín del altar mayor, realizado entre 1765 y 1782, con planta trilobulada y una rica decoración rococó.

Arquitéctura civil

De la arquitectura civil mellariense destacan algunas casas señoriales como la de los Marqueses de Valdeloro, situada en las proximidades de la Plaza Lope de Vega, datada en la segunda mitad del siglo XVII y que ha sido objeto de una considerable obra de remodelación y adaptación como edificio de apartamentos. Pero si debemos destacar algún edificio éste debe ser la Casa Cardona, cuyos exuberantes ornamentos de motivos vegetales y la pomposidad de su fachada principal, la convierten en el emblema arquitectónico de Fuente Obejuna y en la joya del modernismo en la provincia de Córdoba.


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Buena parte de la gastronomía mellariense se basa en el fuerte componente cinegético y ganadero que posee la zona. Por tanto, no es de extrañar la cotidianeidad con la que nos encontramos platos tan exquisitos como el lechón en adobo, las migas con torreznos, la perdiz -con infinidad de recetas para su preparación-, los pimientos rojos con palomas o las codornices. Suculentos son también los típicos asados de la sierra, a base de cordero, lechón o venado.
Como postre, nuestro paladar puede deleitarse saboreando los llamados obispos, dulce elaborado con una mezcla de huevos, azúcar y leche, a la que se le añade cáscara de naranja y canela en rama.

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  • Romería de la Virgen de Gracia: último domingo de abril. Carrozas y caballistas acompañan a la Virgen hasta su ermita.
  • Fiestas Locales: segunda semana de agosto.
  • Feria de San Miguel: último fin de semana de septiembre. Feria agrícola y ganadera con gran tradición en la comarca.
  • Romerías y fiestas de las Aldeas: (Vid. Las Aldeas de Sierra Morena).

Como algo excepcional y único de esta villa podemos considerar la representación de la obra literaria de Lope de Vega, Fuenteovejuna, representada en el mes de agosto, bianualmente, por los propios mellarienses.

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